Pensé en ti, ¿pero por que digo pensé? eso es poco.
Me pasé hablando en un idioma en el que el vocabulario ocupa una simple palabra con casi imperceptibles cambios de entonación, pronunciación, acentuación e incluso sentimiento, y esa palabra era tu nombre.
En cada rostro que veía podía percibir uno parecido al tuyo que bien pudo haber salido de una mezcla de genes distintos en una dimensión no muy imposible, pero ninguno se comparaba al tuyo.
Así me ocurrió también con las voces y sonidos que oía, cada timbre se iba filtrando hasta que llegaba a una simple nota que compartía similitudes con tu voz, tu bella voz…esa misma voz que me alienaba en un cuarto de color a recuerdo, como en las fotos amarillas, y sin un techo.
Cada sensación solo me daba pretextos, así que deje de buscarlos y me dedique a vivir la vida en este mundo en el que mi mundo eras tú. Era un cuento más, yo solo te leía una y otra vez, disfrutando cada punto, cada palabra y cada pausa. No era una obsesión por que simplemente eras el aire que respiraba, tan normal, tan familiar, se hacía invisible con el tiempo y a cada respiro, pero a la ves indispensable.
Me acostumbre, y como sencillo fue simple; el sol brillaba, las aves volaban y yo sonreía. Despertaba en un mundo donde no concebía incomodidades, tal vez existían, pero el que no las notara no estaba para nada mal. Esto duro bastante, no se si lo suficiente o más de la cuenta, solo se que si no lo recordara no creería que fue cierto.
La manera en que acabo esta utopia probablemente fue algo predecible para variar, pues al darme cuenta que todo era perfecto todo perdió sentido, todo hubiera seguido el curso de no ser por el pequeño detalle que libero la reacción en efecto domino y esto, si te interesa, era que no estabas tú. Tú y solo tú me hacías falta. Pronto me di cuenta que no despertaba, sino que más bien era un sueño; el sol brillaba, pero no calentaba; las aves volaban, pero no eran libres y al parecer, después de todo, lo que tenía yo en la cara no era una sonrisa, sino un anhelo.
Pude haberme quedado ahí, pero el hecho de tanto pensar en ti indirectamente era una solución efectiva para olvidarte, y esa no era mi intención. Te estabas convirtiendo literalmente en ese aire; pronto el perfume ya no lo fue y al quererlo recordar solo llegaba a la conclusión de que era el mismo aire. Eso me aterro, me hizo sentir como aquella vez que llovió en ese cuarto sin techo y yo protegiendo mis fotos. Súbitamente comencé a luchar, a iniciar el movimiento, no pude creer que todo ese tiempo haya vivido yo respirando un aire sin saber que estaba allí, tanto tiempo estuve sin estar, fui sin ser y con miedo a fallar, "vivi".
Es por eso que ahora me ves vagar en ocasiones, para distraerme y no pensar tanto en ti, aún así escribí esto para asegurarme de no olvidar lo inolvidable y para que sepas que de alguna manera...pensé en ti.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada